Introducción a la Carta de Filemón

 LA VERDADERA TRANSFORMACION SOCIAL

De las cartas personales de Pablo con carácter estrictamente privado ésta es la única que ha sobrevivido, pues no dudamos que Pablo escribiría muchas otras, pero que en la providencia divina no han llegado hasta nosotros.

Esta epístola completa el cuadro de nuestro conocimiento de Pablo. Hemos pensado de él como el predicador, el polemista, el teólogo y como una autoridad en asuntos religiosos y doctrinales; aquí lo vemos como el amigo que escribe a favor de otro amigo.

A veces se ha dicho que esta carta defiende la esclavitud porque no se dice en ella nada acerca de si Pablo aprobara o no dicha institución, y hasta parece que la aprobara. El comentarista Lightfoot sugiere que Pablo debió pronunciarse abiertamente en contra de tan odiosa situación humana; y sin embargo, no lo hizo.

Lo que Pablo pensaba en cuanto a la esclavitud y sus relaciones lo encontramos expuesto en Colosenses 3:22 a 4:1. En esta carta Pablo simplemente acepta las condiciones que la cultura y las leyes de la época imponían a Filemón como el amo y a Onésimo como el esclavo; lo que solicita es la aplicación de los principios cristianos sobre esas relaciones. En esta particular circunstancia, un esclavo fugitivo que deseaba reintegrarse a su dueño.

Cuando menos tres condiciones debemos reconocer como razones por las cuales Pablo no combate la esclavitud abiertamente en esta carta.

1. Porque toda la sociedad de su día estaba erigida sobre este sistema. La esclavitud era una parte integral del mundo antiguo. Aristóteles decía que en el orden natural de las cosas, algunos hombres debían ser esclavos, otros cortadores de madera, otros acarreadores de agua para servir a la clase más alta de los hombres. Sencillamente era imposible imaginar una sociedad sin esclavos. Como en el día de hoy se nos hace difícil imaginar una oficina de negocios sin por lo menos una secretaria.

2. Porque si Pablo hubiese emprendido un ataque contra tan básico sistema y arrastrado a los esclavos, cristianos o no, a una rebelión, el cristianismo habría sido considerado como un movimiento subversivo del orden público. Esa clasificación habría sido mortalmente sancionada por el estado y la sociedad. El cristianismo habría perdido su oportunidad de existir y de obtener los grandiosos logros de los cuales ha sido capaz, inclusive sobre la esclavitud misma.

3. Por la naturaleza espiritual del cristianismo. El cristianismo da al hombre la capacidad de sentirse realmente libre, sin importar la clase de trabajo que tiene que realizar, la condición social y económica. Cristo da a sus seguidores la esperanza, la seguridad y la energía para sobrevivir a la adversidad o situación en la cual le ha acontecido vivir en el mundo.

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